En una de esas noches en las que se me hacía inevitable pensarlo, entendí que por más que intente olvidarlo, siempre estaré un poco enamorada de él.
Le pertenecí a tal punto que no me importaba nada, ni nadie más que él; mis días, mis noches, mis sonrisas y mis lágrimas eran suyas, ya se había salido de mis manos toda la situación... No creo seguir perteneciéndole de tan grave forma, pero en mis pensamientos todavía lo tengo; porque un amor tan grande como el mío no se acaba, es verdadero.