Anoche estabas presente, no en mi cama, pero sí en mi mente. Soñé contigo, fue mágico, increíble, algo que nunca será realidad. Te decidiste por mí, por encima de todo ese físico, ¿por qué? ella era más alta que tú, y por lo visto mi corta (no muy corta) estatura y mi no simplicidad al expresarme te cautivaron.
Recuerdo perfectamente que me rodeaste con tus brazos la cintura, al oído me dijiste que era la indicada, ¡Oh, Dios, cuanto quisiera que fuese verdad!, pero fue un sueño, uno de esos de los que no hubiera querido despertar.
¡Pero que torpe fui!, me querías, tal vez todavía me quieras, cometí el error de dejarme llevar por la fascinación de la palabra, y te presioné para que me dijeras << ME IMPORTAS>>
Son varias, son lindas, cualquiera podría ser, Danielle, Samantha, Catrine. Me siento acorralada, pero estas no son penas, sé como subirme el ánimo sola; te escribo aquí, porque de alguna forma sé que no me leerás, pero si así sucede y me lees, me gustaría que no estés seguro de si eres tú a quien me refiero. En todo caso, seguiré esperando que me necesites, seguiré esperando porque aquel sueño se haga realidad.
Sueño con imposibles, él es mi imposible.
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