viernes, 29 de agosto de 2014

Según la persona a la que le preguntes, obtendrás un significado muy peculiar. La Luna, es la única compañía de muchos, es la admiración de otros, pues, a pesar de estar sola nunca deja de brillar; significa ese confidente que no te juzgará, puede ser un simple punto de inspiración, será todo lo que tú quieras, menos un regalo para una mujer. Es, sin duda, una bola brillante, quizás de queso o sólo un satélite, es hermosa por ser Luna; el ideal de perfección y belleza de todo objeto, demuestra tu esperanza e ilusión. Un ejemplo clarísimo de que la Luna es inalcanzable sería que, nadie en realidad la ha pisado.

Dios es perfecto y todas las cosas que hizo así son. La Luna es perfecta como objetivo para fotografiar, su hermosura combina facetas y colores que nos brindan una pequeña pero fascinante luz al empezar la noche. Demuestra la melancolía y romanticismo de la media noche. Aquel lucero al que se le otorgan sentimientos y tiene el poder de manipular el mar a su antojo... es mi motivo de amar.





Jaime Sabines escribió:


La luna se puede tomar a cucharadas 

o como una cápsula cada dos horas. 
Es buena como hipnótico y sedante 
y también alivia 
a los que se han intoxicado de filosofía. 
Un pedazo de luna en el bolsillo 
es mejor amuleto que la pata de conejo: 
sirve para encontrar a quien se ama, 
para ser rico sin que lo sepa nadie 
y para alejar a los médicos y las clínicas. 
Se puede dar de postre a los niños 
cuando no se han dormido, 
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos 
ayudan a bien morir. 



Pon una hoja tierna de la luna 
debajo de tu almohada 
y mirarás lo que quieras ver. 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna 
para cuando te ahogues, 
y dale la llave de la luna 
a los presos y a los desencantados. 
Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 
no hay mejor estimulante que la luna 
en dosis precisas y controladas.

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